Seat Málaga (Usado)

ESPÍRITU FAMILIAR

Después de siete años en el mercado y con una gama que abarca cuatro motorizaciones y tres niveles de acabado, el comprador que desee un Málaga de ocasión va a encontrar en el mercado de segunda mano una cantidad como para elegir el precio, el año y casi hasta el color.

Desde que se presentó en el Salón de Barcelona en el año 1985 hasta estos momentos en que se está dejando de comercializar, el Málaga ha experimentado pocas modificaciones. La gama tampoco ha crecido mucho y sólo en el año 1988 hubo una mejora sustancial al ofrecerse un motor que incorporaba inyección electrónica.

Alto rendimiento
Actualmente el mercado de ocasión se pueden encontrar tres motores de gasolina y un Diesel Los de gasolina son los mismos que se montaban en los últimos Ronda y en los Ibiza. Están diseñados por Porsche y ofrecen un rendimiento más que aceptable. El más básico de todos es un 1.2 litros de 63 caballos y, aunque ya en su momento competía con motores de otras marcas de cilindradas mayores, el de Seat nunca estuvo en desventaja. El otro motor de gasolina dispone de una cilindrada de 1.461 cm3 y alcanza una potencia de 85 CV en su primera versión de carburador. A partir de 1988 se sumó una nueva versión con este mismo motor pero alimentado por inyección electrónica, con lo que la potencia ascendió a unos respetables 100 CV. Quizá esta sea la versión, junto con la 1.5 GLX, que más pueda interesar al comprador de segunda mano.

La motorización Diese¡ de 1.7 litros y 55 CV no brilla a la misma altura que las de gasolina; su motor es de diseño más antiguo y eso se deja notar en las cifras de prestaciones. Sin embargo, su robustez y fiabilidad están fuera de toda duda, algo que se debe tener en cuenta cuando se adquiere un vehículo usado.

El Málaga, a pesar de las apariencias exteriores, no es un vehículo pequeño; por poner un ejemplo, mide tres centímetros más que un Citroën BX actual, llegando a alcanzar la cifra de 427 cm. El hecho de derivar del antiguo Ronda le beneficia en cuanto a habitabilidad y el tener el maletero separado como un tercer volumen le confiere una capacidad excepcional: nada menos que 484 litros.

En el interior podemos encontrar uno de sus peores defectos: el salpicadero. Los mandos están mal distribuidos y las bocas de aireación apuntan hacia el techo, dejando algo escasa la ventilación en el verano.

La estabilidad se corresponde con el nivel de prestaciones aunque la suspensión trasera parte de un esquema ya antiguo. En cuanto a los consumos, no deben plantear problemas; las mecánicas no se muestran muy glotonas.

Firmado por Jaime Muñoz. Fotos: L.M.P. Coche Actual nº 203 del 9 de marzo de 1992.